Carta de Albert Einstein donde no acepta la presidencia de Israel

Me sentí profundamente conmovido por el ofrecimiento de nuestro Estado de Israel, mas también me sentí afligido y consternado, porque me es imposible aceptarlo. Toda mi vida me he enfrentado con el mundo de los objetos y carezco de la capacidad natural y de la experiencia necesaria para oponerme a los seres humanos ni desempeñar funciones oficiales. Por estas razones no me siento apto para cumplir con los requisitos de esta gran labor, aun en el caso de que mi avanzada edad no limitase en muy alto grado mis fuerzas.

Esta situación es, en verdad, muy aflictiva para mí, puesto que mi relación con el pueblo judío se ha convertido en el más fuerte de mis lazos humanos desde que adquirí pleno conocimiento de nuestra precaria posición entre las naciones. Después que en estos días hemos perdido al hombre que en circunstancias trágicas y adversas llevó sobre sus espaldas, y por espacio de muchos años, el peso de la dirección de nuestra lucha por la independencia en el exterior, deseo con todo mi corazón que se pueda encontrar a un hombre que por la obra de su vida y por su personalidad pueda animarse a asumir esta tarea tan riesgosa y llena de responsabilidades.

Albert Einstein
Princeton, Nueva Jersey, 18 de noviembre de 1952.

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