Antisemitismo estructural de una gran parte de la izquierda llamada “anticapitalista” o “antiglobal”

Adicionalmente al antisemitismo abierto “(…) existe un antisemitismo estructural, lo cual caracteriza una similitud estructural entre la argumentación antisemita y una crítica incompleta al capitalismo, que desgraciadamente también es promovido por una buena parte de la izquierda.

La ecuación judí@s = dinero que viene de la Edad Media siguió siendoutilizada por el movimiento de los trabajadores, con Proudhon o Lassalle. En el antisemitismo de Proudhon nuevamente se postula la diferencia de la esfera de la circulación y la esfera de la producción. Es allí donde la crítica al capitalismo se queda corta pués solamente se critica la crítica a la circulación. A l@s judí@s se les relaciona más o menos abiertamente con la criticada circulación.

También en Marx – sobre todo en su escrito “Sobre la cuestión Judía” – se encuentran posiciones antisemitas, aunque él nunca llega a una argumentación
antisemita en si completa, sobretodo, él no postula una separación básica entre
la circulación y la producción. Una atribución de l@s judí@s al espacio de la circulación utilizando basandose en Marx es imposible.

De todas formas, se encuentran frecuentemente masivas semejanzas estructurales con el antisemitismo dentro de la izquierda tradicional marxista,anarquista y feminista. Especialmente la personificación del capital lleva con frecuencia a esas semejanzas estructurales. En el tradicional marxismo de movimiento no se intenta destinar y abolir la sociedad capitalista en su totalidad, sino sólo guiar un momento dentro de esa constelación, que está en contradicción con la sociedad y que se debe orientar para que llegue “a su derecho”.

La categoría del “valor” que constituye las relaciones del capital, queda fuera de cualquier análisis crítico y aparece sólo en la figura de la plusvalía, que se la queda el/la capitalista, osea, es tomada como categoría positiva que debe ser adquirida.

Se lucha entonces no en contra del capitalismo, sino en contra de “l@s capitalistas”. Según esta concepción, existe una clase de capitalistas “mal@s” frente a una clase de trabajadores “buen@s”, y basta con que la clase de los trabajadores le arrebate el capital y los medios de producción a los capitalistas.

En el trabajo político concreto de estos grupos, es suficiente entonces, ponerse del lado de la clase trabajadora y ayudarla a lograr sus derechos. Nuevamente se cuestiona solamente la esfera de la circulación y no la de la producción. El capitalismo se entiende entonces sólo como “problema de repartición” en el que l@s “malvad@s ric@s” le detienen el salario justo a los “pobres explotados”.

Que la injusticia no fuese una característica del sistema, sino que tuviese nombre y dirección, o sea que el capitalismo no fuese más que la conspiración de algun@s ric@s malvad@s es un viejo mito en un amplio sector de la izquierda. El capitalismo no sería entonces, más que un complot de algun@s ric@s malvad@s.

La idea de ese poder omnipresente y ominoso que representa la parte oscura de la modernidad, no es invento de los nazis, sino de antes: “los judíos son nuestra desgracia” (Treitsche) se pregonaba a finales del siglo XIX en una amplia parte de la sociedad.

El corto e incompleto análisis sobre el capitalismo de Lenin, (ver: “El imperialismo como último estadio del capitalismo”) tiene claras paralelas con el antisemitismo moderno. Éste no se presenta hoy sólo en grupos leninistas y antiimperialistas.

Justo en los últimos debates sobre el tratado de MAI y sobre la “globalización”, están de nuevo de moda similitudes y paralelas con las teorías antisemitas de la conspiración mundial. Ahora de repente también la izquierda defiende el estado-nación.

Ahora ya no sólo es solamente la derecha quien defiende el estado-nación contra la “locura global”, contra “los especuladores feroces” y contra “el capitalismo desenfrenado”, sino también el mismo “anarquista” Noam Chomsky o un amplio frente de adversarios del MAI. La hegemonía de las críticas incompletas y cortas al capitalismo y de las teorías de conspiración han triunfado una vez más dentro de la izquierda.

Una vez más, la especulación no es entendida como lo que es: algo que cada quien en el mundo capitalista practica, ya que es una actividad cotidiana de cada miembro de la sociedad burguesa, sino que se malentiende como algo que es sólo practicado por l@s “malvad@s especuladores”.
Cada cálculo de mercado es una especulación. En la especulación en la Bolsa
simplemente queda más obvio, porque allí se presenta la valoración en su forma más abstracta (G-G’), aparentemente purificada de cualquier impureza.

Con la diferenciación de capital financiero y capital productivo, de especuladores y no-especuladores se pueden crear culpables. La rabia en contra del capitalismo se puede volcar una vez más sobre determinad@s culpables.

Caricaturas que critican la “globalización” muestran de manera muy obvia las teorías de conspiración latentes. El gran pulpo enlazador intenta asfixiar el mundo entero y l@s trabajadores/as “productiv@s” luchan contra el pulpo,…

Si la izquierda se entiende bien con las teorías de conspiración mundial sin mencionar “la mano judía” o sin la “masonería”, de todas formas las propiedades que se le asignan al “capital financiero” son de sorprendente similitud al antisemitismo. Un concepto maniqueísta del mundo con “buenos” y “malos” que se asigna a los “malos” conotaciones, terminos y prejuicios antisemitas puede llegar a transformarse – sin utilizar un antisemitismo abierto – en antisemitismo estructural. Que por su lado de nuevo, y más rápido de lo que un@ se imagina, en antisemitismo abierto.(…)

(Publicado en 2003)

Texto aparecido en http://www.contra-antisemitismo.net

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