Compatibilidad entre Judaísmo y Anarquismo (Aaron van Praag)

En el movimiento anarquista muchos de los primeros dirigentes eran de origen judío. No es posible, de manera realista, escribir la historia del anarquismo sin hacer referencia a las enormes contribuciones de los intelectuales europeos del este originarios de los shtetteln. Al igual que con el marxismo leninismo, esto es imposible. Pero mientras que la corriente marxista leninista deliberadamente trató de distanciarse de sus antecedentes históricos, que reflejaban la naturaleza antisemita de la época, los pensadores anarquistas a menudo abrazaron sus orígines como fundamento de su pensamiento.

Baste citar, Buber, Berkman y Goldman, para hacerse una idea del alcance de dichas contribuciones, sin las que el pensamiento anarquista en el siglo XX habría sido impensable.

Más notable, por supuesto, porque son casi desapercibida, son los intelectuales no judíos que reconocieron el peso del pensamiento judío-anarquista. Ejemplos importantes don Geddes y Rocker.

Este desarrollo durante muchos años parecía haber llegado a su fin – la guerra, y el posterior ataque estalinista sobre el judaísmo, parecía haber cerrado las puertas de esta conciencia. Los años sesenta vieron un aumento en el pensamiento revolucionario en el mundo occidental, junto con un rechazo de los límites de la religión.

Componente religioso del pensamiento

Fundamentalmente, la religión no es, por definición, anti-revolucionaria. Se ha afirmado que las religiones, como las sociedades en las que florecen, pasan por fases tanto revolucionarias como anti-revolucionarias. El cristianismo en sus primeros siglos era profundamente revolucionario, hasta que se convirtió en la ideología del establishment. Posteriormente ha sido más anti-revolucionario que otra cosa. A ojos de la iglesia, los cambios implican amenazas.

El islam claramente sufre de la misma enfermedad. Todos los países musulmanes son esencialmente teocracias autoritarias donde, bien el gobernante es un miembro de la estructura de autoridad religiosa, o bien alega descendencia de las autoridades musulmanas del pasado. En las sociedades musulmanas, los vínculos demostrables con el grupo de descendencia del profeta, suelen ser de mayor valor político que cualquier virtud personal. El número de los gobernantes musulmanes que afirman por tanto que dicha pertenencia es, en consecuencia enormes.

El judaísmo carece tanto de la tendencia cristiana de apoyo al establishment como de la autoridad religiosa del islam, como un componente principal en la actitud de la vida política. No hay consenso unánime o supremacía de un punto de vista dentro del judaísmo. Tampoco una ideología comúnmente aceptados por la mayoría de los judíos. En consecuencia, a las demandas hechas por necesidad religiosa, o imperativo bíblico, se les da escasa credibilidad por la mayoría de las audiencias previstas. Esta es en efecto una tendencia democrática dentro de la tradición, y una fuerza totalmente carente en la mayoría de las otras religiones. El judaísmo es, de una forma de mirar, de forma natural y anárquico por instinto.

Y el anarquismo es, lógicamente, casi instintivamente un movimiento político judío. No puede ser de otra manera.

Aaron van Praag

Traducido de: http://aaronvanpraag.livejournal.com/845.html

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