Contra la normalidad antisemita (Ökologische Linke / Izquierda Ecológica – Austria)

El antisemitismo en Austria no es un fenómeno aislado propagado solamente por algun@s viej@s y neo-Nazis, sino que representa una parte integral de la sociedad postnazi en este país.

Así como el racismo, el antisemitismo forma la base inmanente de cada sociedad burguesa capitalista. En últimas, la formación de la identidad del sujeto burgués se logra no sobre el sujeto mismo, sino sólo sobre la permanente demarcación de presuntos seres inferiores y presuntos seres superiores. Contra los presuntos seres inferiores arremete el racismo, y contra los presuntos seres superiores el antisemitismo.

Las virtudes burguesas de la moderación quieren contraponerse a estos supuestos seres superiores e inferiores.

El sujeto burgués quiere representar entonces como la mezcla perfecta entre lo “abstracto” que ese sujeto burgués le asigna a l@s judí@s, y lo “natural e instinctivo” que le asigna a african@s y a otros “seres inferiores”.

Esa estructura base de pensamiento antisemita no tuvo tanta expansión en otra parte del mundo como en Alemania y en Austria. Aquí se unieron el antisemitismo cristiano, el antisemitismo racista, y la minuciosidad alemana, resultando así un antisemitismo eliminatorio que llevó finalmente al más devastador exterminio en masa en la historia de l@s judí@s. Sólo aquí, austríac@s y alemanes/alemanas lograron la eliminación industrial en masa de millones de seres, con una sistemática única.

Y en esto, no sólo participaron el Estado o el aparato de partido, sino la comunidad misma, que sólo por medio del crimen cometido en colectivo se convirtió en la comunidad que quería ser. Después de 1945 sucedió lo que sucede siempre con bandas de criminales: “yo no fui”. Pero mientras a los alemanes sencillamente nadie les creyó, estos tuvieron que, quisieran o no, hablar sobre o “superar” ese pasado. Ellos “superaron” tanto como era necesario para convertirse, a más tardar con Schröder, de nuevo en “un país normal”.

L@s austríac@s no tuvieron necesidad de esto, aunque no se les creyó, se les aceptó con guiñazo de ojo y por oportunismo, las grandes mentiras de la Segunda República: “Austria como la primera víctima del Nacionalsocialismo”, pués la Guerra Fría se hizo pronto más importante que una consecuente desnazificación.

Esa comunidad postnazi en Austría, que se consolidó con el crimen colectivo, no pudo soportar una reevaluación de la historia semejante. Historiadoras/es que tratan el tabú del crimen colectivo, o pequeños grupos políticos que remiten al tema del exterminio en masa realizado y a la participación de austríac@s, y sobre todo, las víctimas y sus descendientes que solicitan indemnización o por lo menos un perdón, fueron y son vistos como “traidoras/es de la patria”. De esta manera pudo sobrevivir después de 1945 una prolongación del antisemitismo en este país, que frecuentemente lleva a “deslizes verbales” inimaginables.

No solamente se escucha con frecuencia el “judio de mierda” en las cantinas, todavía en los años 60 este término fué normal escucharlo en boca de importantes políticos del ÖVP (conservadores – ahora en gobierno con la extrema derecha).

La ÖVP incluso utilizó el antisemitismo reynante en su campaña proselitista contra el Ex-canciller Kreisky (socialdemócrata), quien era de decendencia judía, pegando afiches de su candidato que decían: “Un verdadero austríaco”, y para colmo el mismo Kreisky más tarde instumentalizó prejuicios antisemitas en contra de Simon Wiesenthal.

Nunca se les invitó a regresar a l@s emigrad@s judí@s, y a l@s que volvían por su propia cuenta, se les hizo la vida imposible. La iglesia católica acabó apenas en los años 90 con la peregrinación al “Anderl von Rinn” una leyenda antisemita de asesinato ritual en el Tirol.

No se ha nombrado aún la constante política antisemita del partido que sustituyó al “3. campo” (nacionalsocialistas), el VdU que luego se convirtiera en FPÖ. En este partido, más que en los otros, se les permitió sin impedimento a los viejos miembros del NSDAP (Partido Nacionalsocialista) continuar su carrera política. Funcionarios de “La Unión Antisemita” pudieron en el VdU y luego en el FPÖ ascender a puestos importantes, como también criminales de guerra y otros grandes nazis.

No es de extrañar entonces, que en esta Austria postnazi con una democracia postnazi, impere un clima en el que cuando se trata el tema de la participación de l@s austríac@s en el holocausto, se reaccione con un antisemitismo subordinado [1]. Primero el silencio acerca del holocausto, y luego el reproche por destapar esa vieja historia a quienes a partir del escándalo Waldheim quisieron hablar del holocausto.

El reproche por su pasado en la guerra y sus propias respuestas antisemitas a esos reproches fueron los que finalmente le trajeron el triunfo a Waldheim en las elecciones presidenciales de 1986. También el ascenso de la FPÖ estuvo siermpre acompañado de afiches y declaraciones de connotación antisemita. La FPÖ también hizo referencia a los afiches anti-Kreisky afichando ellos en las eleccciones 1999 “Dos verdaderos austríacos”, insinuando lo que l@s austriac@s muy bien entendieron: Que SUS candidatos NO eran judíos! Durante las campañas electorales y sobre todo después del éxito del FPÖ en octubre del 1999, han aumentado en gran escala los abusos contra la comunidad judía en Austria, según testimonio de la Comunidad Israelita de Vienna. Y ahora, con el nuevo gobierno ÖVP-FPÖ, la parlamentaria de la FPÖ, Partik-Pable, exige que en el futuro, los que presten servicio civile (servicio sustitutorio al servicio militar) sólo se empleen para el transporte de enferm@s o similares, en vez de enviarlos “a limpiar placas conmemorativas en Jerusalem”. Una ofensa abierta, contra el servicio conmemorativo, pués los que prestan servicio sustitutorio tenían la posibilidad de desempeñar su servicio en sitios de conmemoración al holocausto y en instalaciones judías.

Pero en Austria no sólo el antisemitismo abierto está siempre presente. También existe un antisemitismo estructural, lo cual caracteriza una similitud estructural entre la argumentación antisemita y una crítica incompleta al capitalismo, que desgraciadamente también es promovido por una buena parte de la izquierda.

La ecuación judí@s = dinero que viene de la Edad Media siguió siendo utilizada por el movimiento de los trabajadores, con Proudhon o Lassalle. En el antisemitismo de Proudhon nuevamente se postula la diferencia de la esfera de la circulación y la esfera de la producción. Es allí donde la crítica al capitalismo se queda corta pués solamente se critica la crítica a la circulación. A l@s judí@s se les relaciona más o menos abiertamente con la criticada circulación.

También en Marx – sobre todo en su escrito “Sobre la cuestión Judía” – se encuentran posiciones antisemitas, aunque él nunca llega a una argumentación antisemita en si completa, sobretodo, él no postula una separación básica entre la circulación y la producción. Una atribución de l@s judí@s al espacio de la circulación utilizando basandose en Marx es imposible.

De todas formas, se encuentran frecuentemente masivas semejanzas estructurales con el antisemitismo dentro de la izquierda tradicional marxista, anarquista y feminista. Especialmente la personificación del capital lleva con frecuencia a esas semejanzas estructurales. En el tradicional marxismo de movimiento no se intenta destinar y abolir la sociedad capitalista en su totalidad, sino sólo guiar un momento dentro de esa constelación, que está en contradicción con la sociedad y que se debe orientar para que llegue “a su derecho”.

La categoría del “valor” que constituye las relaciones del capital, queda fuera de cualquier análisis crítico y aparece sólo en la figura de la plusvalía, que se la queda el/la capitalista, osea, es tomada como categoría positiva que debe ser adquirida.

Se lucha entonces no en contra del capitalismo, sino en contra de “l@s capitalistas”. Según esta concepción, existe una clase de capitalistas “mal@s” frente a una clase de trabajadores “buen@s”, y basta con que la clase de los trabajadores le arrebate el capital y los medios de producción a los capitalistas.

En el trabajo político concreto de estos grupos, es suficiente entonces, ponerse del lado de la clase trabajadora y ayudarla a lograr sus derechos.

Nuevamente se cuestiona solamente la esfera de la circulación y no la de la producción. El capitalismo se entiende entonces sólo como “problema de repartición” en el que l@s “malvad@s ric@s” le detienen el salario justo a los “pobres explotados”.

Que la injusticia no fuese una característica del sistema, sino que tuviese nombre y dirección, o sea que el capitalismo no fuese más que la conspiración de algun@s ric@s malvad@s es un viejo mito en un amplio sector de la izquierda. El capitalismo no sería entonces, más que un complot de algun@s ric@s malvad@s.

La idea de ese poder omnipresente y ominoso que representa la parte oscura de la modernidad, no es invento de los nazis, sino de antes: “los judíos son nuestra desgracia” (Treitsche) se pregonaba a finales del siglo XIX en una amplia parte de la sociedad.

El corto e incompleto análisis sobre el capitalismo de Lenin, (ver: “El imperialismo como último estadio del capitalismo”) tiene claras paralelas con el antisemitismo moderno. Éste no se presenta hoy sólo en grupos leninistas y antiimperialistas.

Justo en los últimos debates sobre el tratado de MAI y sobre la “globalización”, están de nuevo de moda similitudes y paralelas con las teorías antisemitas de la conspiración mundial. Ahora de repende también la izquierda defiende el estado-nación.

Ahora ya no sólo es solamente la derecha quien defiende el estado-nación contra la “locura global”, contra “los especuladores ferroces” y contra “el capitalismo desenfrenado”, sino también el mismo “anarquista” Noam Chomsky o un amplio frente de adversarios del MAI. La hegemonía de las críticas incompletas y cortas al capitalismo y de las teorías de conspiración han triunfado una vez más dentro de la izquierda.

Una vez más, la especulación no es entendida como lo que es: algo que cada quien en el mundo capitalista practica, ya que es una actividad cotidiana de cada miembro de la sociedad burguesa, sino que se malentiende como algo que es sólo practicado por l@s “malvad@s especulantes”.

Cada cálculo de mercado es una especulación. En la especulación en la Bolsa simplemente queda más obvio, porque allí se presenta la valoración en su forma más abstracta (G-G’), aparentemente purificada de cualquier impureza.

Con la diferenciación de capital financiero y capital productivo, de especuladores y no-especuladores se pueden crear culpables. La rabia en contra del capitalismo se puede volcar una vez más sobre determinad@s culpables.

Caricaturas que critican la “globalización” muestran de manera muy obvia las teorías de conspiración latentes. El gran pulpo enlazador intenta asficciar el mundo entero y l@s trabajadores/as “productiv@s” luchan contra el pulpo,…

Si la izquierda se entiende bien con las teorías de conspiración mundial sin mencionar “la mano judía” o sin la “masonería”, de todas formas las propiedades que se le asignan al “capital financiero” son de sorprendente similitud al antisemitismo. Un concepto maniqueísta del mundo con “buenos” y “malos” que se asigna a los “malos” conotaciones, terminos y prejuicios antisemitas puede llegar a transformarse – sin utilizar un antisemitismo abierto – en antisemitismo estructural. Que por su lado de nuevo, y más rápido de lo que un@ se imagina, en antisemitismo abierto.

Si incluso en Malasia, un país en el que el antisemitismo nunca jugó un papel importante, el gobierno luego del crash económico sacó del sombrero mágico el capital judío – qué es de esperarse entonces, en regiones del mundo en donde el resentimiento antisemita tiene antecedentes bien distintos y bien conocidos?

[1] “Antisemitismo Subordinado” (en alemán “Sekundärer Antisemitismus”: El antisemitismo después de Auschwitz es denominado como „antisemitismo subordinado“. Se entiende bajo este término lo que una frase describía así: “L@s alemanes nunca nos (a l@s judí@s) van a perdonar Auschwitz”. El horrendo crimen de tal magnitud cometido en comunidad hace que el antisemitismo s esconda en lo privado, en el ámbito de la cultura cotidiana. El antisemitismo subordinado se ve reflejado también en frases como “Hoy en día un@ ya no puede decir nada sobre l@s judí@s”.

Ökologische Linke
(Izquierda Ecológica) Abril 2000
-ÖKOLI-

Texto recogido de  http://home.pages.at/lobotnic/oekoli/content_s_textos_normalidadantisemit.htm

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