Vida activa sionista: Hannah Arendt y el Jungzionismus (Giovanni B. Krähe)

Hannah Arendt conoció en 1926 a un alemán culto de origen judío de nombre Kurt Blumenfeld (29.5.1884 – 21.5.1963). Este intelectual será el primero que despertará el interés político por la propia identidad judía en la futura discípula de Heidegger. Esto sería el principio de la actividad sionista de Hannah Arendt. Un artículo de G. B. Krähe.______________________
Los jóvenes sionistas alemanes

Hannah ArendtNo hace mucho apareció en la prensa cultural alemana una interesante entrevista al director del archivo Marbach (uno de los más importantes de Alemania) donde se hablaba de un fuerte interés académico por temas de investigación relacionados con la cultura conservadora en Alemania. Un ámbito temático que era una vez “tabú” a nivel de opinión pública. Dos buenos ejemplos son las recientes biografías de Stefan George y Carl Schmitt. Saludamos la posibilidad de un diálogo constructivo y auténticamente crítico.

Un tema interesante al interior de este nuevo interés es la mención de nuevas investigaciones sobre el movimiento alemán juvenil sionista, un movimiento comparable con la Jugendbewegung alemana. Cualquier lector atento podrá deducir rápidamente que la idea de un nacionalismo sionista – es decir la ideología nacionalista que dasarrolla la doctrina necesaria para la creación de un estado de Israel en territorio palestino – entraría, antes o después, en virtuoso contacto ideológico con el nacionalismo alemán pre-NS. Como sabemos, los radicalismos ideológicos y las doctrinas subversivas se alimentan recíprocamente entre sí, se integran entre sí a través de un radicalismo equifinal. No es, pues, casual que las ideologías nacionalistas encuentren puntos en común. Toda ideología necesita siempre ideólogos y militantes que produzcan y reproduzcan sus contenidos. Entre los ideólogos y activistas, es conocido el activismo político de la discípula de Heidegger, la joven sionista Hannah Arendt. La pregunta es: ¿fue Hannah Arendt la única en entusiasmarse por el padre del sionismo político nacionalista, Theodor Herzl (1860 – 1904)? ¿en qué manera influye esta visión nacionalista en su concepción de lo político? ¿cómo se relaciona la joven filósofa con el radicalismo político sionista de entonces? y sobre todo: ¿desde cuál integridad, desde cuál ética política, decide criticar la activista sionista Hannah Arendt a su maestro Martin Heidegger? Lo que queremos plantear con estas preguntas es considerar el hecho que hubieron movimientos nacionalistas de resistencia interna al régimen NS (la denominada “migración interna” de intelectuales conservadores), pero también movimientos de resistencia externa, fuera de Alemania. Muchos de estos movimientos en el extranjero eran anti-NS, pero no a partir de un “internacionalismo” o de un “universalismo comunista anti-imperalista”, sino a partir de otra concepción nacionalista, especular, competidora y contrapuesta, igual de anti-democrática en su radicalismo político nacionalista. Este fue el caso de los grupos de jovenes sionistas alemanes, judíos de origen alemana, muchos de ellos seguidores del misticismo nacional del autor de das neue Reich (el nuevo reino), Stephan George. Estos activistas alemanes actuaban en el extranjero (USA), algunos en Palestina, muchos de ellos en contacto con G. Scholem. Veamos un ejemplo de estos movimientos nacionalistas sionistas a partir de una de sus intelectuales más significativas: Hannah Arendt.

La joven activista sionista Hannah Arendt

Hannah Arendt conoció en 1926 a un alemán culto de origen judío de nombre Kurt Blumenfeld (29.5.1884 – 21.5.1963). Este intelectual será el primero que despertará el interés político por la propia identidad judía en la futura discípula de Heidegger. Blumenfeld era uno de los más influyentes proselitistas y propagandistas del radicalismo nacionalista sionista en Alemania. En efecto, en el periodo 1911-1914 Blumenfeld fue Generalsekretär des zionistischen Weltverbandes (secretario general de la asociación mundial sionista) y de 1924 a 1933 Präsident der zionistischen Vereinigung für Deutschland (presidente de la unión sionista alemana). Hannah conoce a Blumenfeld a través de Hans Jonas, el cual había sido invitado a Heidelberg para una conferencia de la asociación de estudiantes nacionalistas sionistas. Luego de la conferencia, ambos fueron invitados a la casa de Blumenfeld. Luego de comer y emborracharse, caminaron los tres por las calles de Heidelberg. Inmediatamente se desarrolló un interés entre Blumenfeld y Arendt, “en parte por el comportamiento infantil y la coquetería de Hannah” (Young-Bruehl, Elisabeth 1986). Blumenfeld se convirtió en poco tiempo en su referente espiritual. Hannah Arendt vió en Blumenfeld una doble oportunidad: podía dedicarse a comprender más el tema que le generaba más interés entonces, los aspectos políticos de la Judenfrage (la cuestión judía) y al mismo tiempo “poner en práctica” su comprensión a través del activismo político en los círculos sionistas que Blumenfeld guiaba. A través de él, Hannah entra en contacto con profesores de origen judío de la escuela superior de política. En aquel periodo Hannah desarrolla su propia concepción política del sionismo y nacen las primeras diferencias con Blumenfeld. Para este último el activismo nacionalista sionista tenía su lógica consecuencia en la promoción política de la emigración de los judíos alemanes a Palestina para la creación de un estado judío. Hannah Arendt estaba de acuerdo con el activismo político nacionalista, pero era indiferente al problema del “lugar” que defendía Blumenfeld. Ambos estaban de acuerdo en el activismo y el nacionalismo político que el sionismo representaba como doctrina, pero para Arendt Palestina no era o no debía ser un problema u objetivo del sionismo. Esta intuición será importante para el final de nuestra breve sinopsis.

Pallas Athene y la ilegalidad

Mientras tanto la joven Hannah se fue conviertiendo en una pequeña estrella intelectual del universo proselitista sionista. Colegas y amigos universitarios le pusieron el sobrenombre de Pallas Athene por su aguda capacidad intelectual y su retórica fina. Con el progresivo aumento de la violencia política durante el régimen prusiano, Hannah comenzará a poner a dura prueba sus convicciones ideológicas, teniendo que escoger entre dos posibles vías: emigrar o arriesgarse con su activismo político. Decidiéndose por el activismo clandestino, Kurt Blumenfeld le encarga a Hannah su primer acto ilegal a principios de 1933: ingresar clandestinamente a la sede del „Preußischen Staatsbibliothek” (la biblioteca nacional) y recolectar material para Blumenfeld. Hannah no estaba asociada oficialmente con las organizaciones sionistas de Blumenfeld, por lo tanto “no había mayor riesgo” en el encargo, si era sorprendida y detenida. El material recolectado ilegalmente servirá como material de propaganda para el 18 congreso sionista del 1933 en Praga.

Apenas una semana después de su primer acto ilegal, Hannah fue rápidamente detenida por la policía prusiana e interrogada por los hechos. Se recuerde que estamos a inicios del 33. Hannah comete su primer acto ilegal en las postrimerías del régimen democrático prusiano. Como sabemos, se trata del periodo de un régimen democrático frágil, pero todavía muy a sus inicios del proceso de institucionalización (Verreichlichung) del régimen totalitario NS. Es noto, sin embargo, en la historiografía que la policía prusiana era una de las policías más eficientes contra cualquier tipo de extremismo o delicuencia política de la época, cualquiera: contra la extrema-izquierda comunista internacionalista, contra la extrema-izquierda nacional-comunista, contra la extrema-derecha nacionalista NS, contra la derecha nacionalista anti-NS y contra los nacionalistas sionistas de Hannah: contra todo tipo de extremismo anti-democrático, por igual, era eficiente la policía prusiana. En otras palabras, todos los anti-sistema eran rápidamente ubicados, tratados y perseguidos con la misma severidad, eficiencia y dureza. Fue también el caso de Hannah. Lógicamente, faltará tiempo para la transformación de la policía prusiana (fusión en realidad) en ese completo “aparato ejecutivo” ministerial del NS, la Gestapo. En su caso particular, Hannah tuvo la suerte de ser encarcelada por un „reizenden Kerl… die seine Befugnisse noch nicht so genau kannte.“ (un muchachito primerizo que no conocía bien su rol) y que demostró, más bien, una curiosa simpatía por la detenida. Al final este terminó dejándola libre (Young-Bruehl, Elisabeth 1986). Inmediatamente después de esta experiencia decidió emigrar a París, donde trabajó de 1934 a 1938 como Generalsekretärin der Jugend-Aliyah (secretaria general de la Juventud Aliyah) y de 1938 – 1939 para la Jewish Agency. En este periodo en París conocerá a Walter Benjamin y constatará personalmente las miserables condiciones de vida y censura editorial a la cual era sometido el joven Benjamin de parte de Adorno y la dirección de la Escuela de Frankfurt. En 1940, con la eminente ocupación de Francia por parte de los alemanes, Hannah estuvo detenida en Gurs, Sur de Francia. Es aquí donde su activismo político decae y decide emigrar a USA.

La banalidad del bien

Como es noto, el activismo político de Hannah Arendt renacerá en USA, en particular en revistas junto con el redactor Manfred George. Obviamente el panorama para el sionismo político nacionalista es muy diferente, estamos en plena guerra mundial. En su ensayo Die jüdische Armee. Der Beginn einer jüdischen Politik? del 14. November 1941 (el ejercito judío. ¿inicio de una política judía?), Hannah piensa que el concepto de lo político podía ser posible únicamente con las armas. En efecto, ella se pronunciará explicitamente a favor de la creación de un ejercito judío: “Was heute noch die isolierte Forderung der palästinensischen Judenheit und ihrer Vertretung im Ausland ist, muß morgen der lebendige Wille großer Teile des Volkes werden, als Juden, in jüdischen Formationen, unter jüdischer Flagge den Kampf gegen Hitler aufzunehmen”. (aquello que es ahora únicamente la pretención aislada, representada en el extranjero, de una palestina judía, debe convertirse mañana el la voluntad viviente de la mayoría de un pueblo judío armado bajo bandera judía que luche contra Hitler). El joven nacionalismo político-sionista de Hannah renace nuevamente y responde, especularmente, al nacionalismo alemán con las mismas ideas-guía del nacionalismo político sionista de sus años juveniles. Un sutil ojo por ojo. La idea de un ejercito judío no durará mucho, en parte por el mismo desinterés geopolítico de los aliados a tal idea. El futuro estado sionista se preocupará solo de crear, luego, una potencia (atómica) militar, realizando el sueño ideológico de la joven Hannah. Más tarde, de regreso en Alemania, Hannah Arendt se dedicará a la filosofía moral, introduciendo en el debate de entonces el tema de la Kollektivschuld (la culpa colectiva de los alemanes) a partir de su Bericht sobre Eichmann.

Desencantada por el burocratismo del sionismo político americano de aquel entonces, Hannah decide concluir su participación al World Zionist Organization. El sionismo americano, fiel a la doctrina de ocupación más dura, pretendía un completo dominio político sionista sobre Palestina, sin divisiones y sin concesiones para los palestinos autóctonos. El contacto con el radicalismo del nacionalismo sionista americano la llevó a comprender finalmente lo que en su juventud no había querido comprender: que un radicalismo nacionalista sionista no podía responder a otro radicalismo nacionalista con las misma doctrina violenta e imperialista. Al final, la filosofía política ayudó a Hannah a comprender y reconocer que “ein jüdischer Staat gegründet auf dem Erinnerungsdiskurs des Holocaust mit Hilfe des politischen und ökonomischen Einflusses amerikanischer Juden gegen den Willen der Araber und ohne Unterstützung der benachbarten Mittelmeerländer“ (Grunenberg 2003: un estado judío fundado en un discurso sobre la memoria del holocausto, con la ayuda de la influencia política y económica de los judíos americanos, contra los árabes y sin el apoyo de los países vecinos” no iría muy lejos. Entendió que ninguna paz – entonces y hasta ahora – era posible por esa vía. La vieja primera intuición juvenil regresó. En el desarrollo teórico de esta compresión tardía está la importancia de su filosofia política.

Referencias

  • Young-Bruehl, Elisabeth (1986): Hannah Arendt. Leben, Werk und Zeit, Frankfurt a. M.
  • Grunenberg, Antonia (2003): Totalitäre Herrschaft und republikanische Demokratie: fünfzig Jahre The origins of totalitarianism von Hannah Arendt, Frankfurt am Main.

Giovanni B. Krähe (2010)

Fuente original: Im Geviert: Diálogos de Alemania e Iberoamérica, quien amablemente nos ha dado permiso para la reproducción de el artículo

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