La posición árabe sobre el Holocausto (Shlomo Avineri)

A veces nos encontramos con el argumento de los palestinos de que existe una injusticia de base en el hecho de que parezca que tienen que pagar el precio de los crímenes de Europa durante el Holocausto. Ciertamente, por supuesto, fueron la Alemania nazi y sus aliados, y no los palestinos, los culpables de perpetrar el Holocausto. Sin embargo, cualquier argumento que vincule la creación del Estado de Israel exclusivamente al Holocausto, esta ignorando el hecho de que el sionismo moderno precedió a la aniquilación de los judíos en la Segunda Guerra Mundial, incluso si el Holocausto reforzó claramente la reclamación de una soberanía judía.

Sin embargo, el argumento árabe que pone toda la responsabilidad sobre Europa no es completamente correcto. Cuando la revuelta árabe contra el dominio británico en Palestina estalló en 1936, su objetivo era cambiar la posición británica, la cual había apoyado la inmigración judía a Palestina desde la Declaración Balfour. La revuelta fue pensada y llevada a cabo con el objetivo adicional de dañar a la comunidad judía y desalentar a los judíos que planeaban emigrar. Los británicos, honrando la tradición colonial propia de su tiempo, reprimió cruelmente la revuelta, asistida por la comunidad judía y ayudados por el Gobierno mandatario británico.

Pero en el invierno de 1938-39, los británicos cambiaron su política después de que el gobierno del primer ministro Neville Chamberlain se diera cuenta de que su política de apaciguamiento con Hitler había fracasado. Gran Bretaña comenzó a prepararse para una guerra contra los nazis, y como una parte de ello cambió su política en el Oriente Medio. Gran Bretaña reintrodujo la llamada a filas, comenzó la producción masiva de tanques y aviones, y desarrolló el radar. A la luz de su necesidad de asegurar el vínculo fundamental con el Imperio de la India a través del Canal de Suez, Gran Bretaña temió que la represión de la violencia continuada de la rebelión árabe en Palestina echaría a todos los árabes de la región en brazos de la Alemania nazi y de la Italia fascista. En consecuencia, decidió acercarse a los árabes y alejarse de los judíos y del sionismo. Como el Secretario de las Colonias Malcolm MacDonald explicó a los dirigentes sionistas, el cambio no fue motivado por la convicción de que las reclamaciones árabes a los británicos estaban justificadas, sino más bien por la realpolitik: hay más árabes que judíos, los judíos apoyarán a Gran Bretaña contra los nazis en todo caso, en cambio los árabes tienen la opción de unirse a la Alemania nazi.

La cruel paradoja de todo esto reside en el hecho de que el apaciguamiento de los árabes comenzó cuando Gran Bretaña renunció a su política de apaciguamiento con respecto a Hitler, y comenzó a prepararse para la guerra contra Alemania. Esta fue la razón para el Libro Blanco de 1939, el cual que limitó drásticamente el derecho de los judíos a comprar terrenos en la Palestina del Mandato y colocó un límite máximo de 75.000 personas en materia de inmigración judía. El mensaje dirigido a los árabes era claro: los judíos deberían seguir siendo una minoría en Palestina.

Esta política no logró completamente su objetivo. El Mufti de Jerusalén, Haj Amin al-Husseini, encontró su camino a Berlín de todos modos. Una rebelión anti-británica y pro-nazi estalló en Irak, dirigida por Rashid Ali. Pero en lo que concierne a los judíos, los británicos continuaron aplicando sistemáticamente los principios del Libro Blanco durante la guerra. Las puertas estaban cerradas a la inmigración judía legal, la marina británica luchó contra la inmigración ilegal y los buques que buscaban salvar a los judíos de la ocupación nazi (como el Struma) fueron devueltos a su puerto de origen, muriendo algunos de sus pasajeros en el mar y otros en la cámaras de gas.

La culpa por el Holocausto se localiza en la Alemania nazi y en sus aliados. Pero un número incalculable de judíos, quizás hasta cientos de miles de personas – incluyendo a mis abuelos de la ciudad polaca de Maków Podhalański – no pudieron huir y llegar a la Palestina del Mandato Británico por la posición tomada por los árabes: ellos tuvieron éxito a la hora de cerrar las puertas del país durante las horas más oscuras del pueblo judío. Cualquier persona que buscan la reconciliación entre nosotros y los palestinos debe insistir en que ambas partes estén atentos al sufrimiento de la otra parte, y eso vale para los palestinos, así como para nosotros.

Shlomo Avineri
(11 Abril 2010)

Articulo original publicado en Haaretz
Traduccion tomada de Safed Tzfat Zefat

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