Pesaj, habitar la tierra (Emmanuel Taub)

Pesaj es una metáfora de la libertad, una libertad que también puede tener diferentes formas y caras, la libertad como transformación. Cada generación y cada hombre debe sentirse como si él mismo hubiese salido de Egipto, uniendo la liberación del pasado con la redención del futuro.

Pesaj como símbolo de libertad por un lado, de la liberación de la servidumbre y la irrupción de Dios en la historia del pueblo, por el otro. Y así aparece frente a nosotros una nueva idea de hombre –el del pueblo de Israel– y de historia, en la que Dios interviene directamente para dar la libertad. Se constituye una esperanza en la redención vinculada con la libertad y la expectativa de un futuro próximo en la tierra prometida.

Maimónides explica que cada celebración tiene su propia dogmática e idea moral, su propia lógica de existencia. Pesaj permite prolongar el recuerdo de lo ocurrido en Egipto y transmitirlo de generación en generación, ya que de esa manera la enseñanza moral es que el hombre, en el bienestar, debe recordar los días de angustia, manifestar a Dios su reconocimiento y deducir de ahí su humildad, y humanidad.

La libertad es transformación, y no solamente como no-esclavitud, sino como sinónimo de pueblo y de comunidad, de espíritu y de herencia, de responsabilidad y de ley. Libertad es aparición. La libertad para el pueblo de Israel significa el pasado que mira desde allí al tiempo por venir, a un presente que se vuelve futuro constantemente. Por ello, la libertad no es tan sólo del hombre como individuo, sino del hombre como pueblo, como un todo-en-lo-judío que se va definiendo y transformando, frente a los diferentes egiptos que el tiempo pone en el camino: hijos de los padres y padres de los hijos. Herencia de los ancestros e hijos de sus palabras. Hijos del mismo Dios, hijos que año tras año, quitan aquello que sobra, el jametz, para comer solamente la matzá, y buscar lo que nos es más propio. El judaísmo vive como una totalidad que se va transformando en cada individuo, reconociendo la subjetividad como búsqueda de los que nos hacer ser; y que en cada nuevo Pesaj rememora y le da vida a la posibilidad de volver a ser liberado, consagrado y redimido.

Ser libre mantiene en continua formación la responsabilidad por habitar la tierra, el pacto con Dios y la humanidad frente al otro. Ser libre para atravesar el desierto, recorrerlo en un viaje exterior e interior, y transformarse.

Emmanuel Taub
20.03.2013

Articulo publicado en Tu Meser

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